domingo 7 de agosto de 2011

La violencia peruana de cada día.

Hace unos días se hizo conocida la niña Ariana Reggiardo, hija del Congresista Renzo Reggiardo, gracias a que unos hampones de alta peligrosidad le dispararon a quemarropa de la cual salvó milagrosamente. La noticia fue portada de todos los diarios de la capital y fue primicia noticiosa en todos los medios informativos radiales y televisivos. El Congreso en pleno levantó su voz de protesta y gritó a voz en cuello que tomarán medidas para erradicar la violencia de las calles de la capital y de todo el Perú. Esas afirmaciones sonoras ya la habíamos escuchado hace un año cuando fue baleada la también niña Romina que quedó cuadrapléjica. De ese tiempo a esta parte mucha agua corrió por el río Rímac y la seguridad en el país se ha ido incrementando día a día de forma sostenida. No es que la violencia haya alcanzado su cima con el ataque a Ariana, ni que a partir de ella se sepa de la violencia, como aparentemente tratan de hacernos creer los medios informativos. La violencia es un flagelo con la que todos los peruanos lidiamos todos los días tanto que de convivir con ella pareciera que no existiera. Y muestra de esta afirmación fueron las declaraciones finales del ex Ministro del Interior Miguel Hidalgo quien afirmó muy suelto de huesos que la seguridad en la capital y el país era uno de sus logros y que el peligro en las calles había sido erradicada. Nada más falso como nos lo acaba de enrostrar en la cara la noticia de la niña Ariana. Ya va siendo hora de que las autoridades enfrenten la violencia con todas las armas que la ley les otorga, que la policía cumpla su rol, lo mismo que el Poder Judicial. Y el Congreso, basta de gritar y lamentar sobre situaciones consumadas. Basta de chavismos berrinchudos que a nada bueno conducen. Es hora de legislar sin temores, con la cabeza fría y dejando intereses personales de lado. Los niños del Perú así lo exigen.