Las noticias del día dan cuenta de que la Policía Metropolitana del Reino Unido ha arrestado al menos a 334 personas que desde hace 4 días protestan multitudinariamente en contra de la policía luego de que un joven de 29 años, Marcos Duggan, muriera al recibir un disparo de un efectivo del orden. La noticia, por la magnitud de los sucesos causa asombro en la sociedad mundial, incluído, por supuesto, la sociedad peruana.En nuestro país, en abril pasado fue arrestado el ciudadano Gerson Falla Marreros de 26 años y fue conducido a la comisaría de San Borja donde los efectivos policiales lo humillaron, insultaron, escupieron, golpearon y torturaron. Gerson Falla falleció a los pocos días a consecuencia de la brutalidad con que fue ultrajado, mientras en conferencia de prensa el General Javier Sanguinetti Smith, jefe de la VII Dirección Territorial, intentaba ocultar los hechos aduciendo que el fallecido era consumidor de drogas, pero nunca pudo explicar el por qué y cómo de su fallecimiento. El video emitido recientemente por los medios de prensa televisivos prueban de que las acusaciones del fallecido antes de expirar eran ciertas y que la farsa del General Sanguinetti quedó al descubierto. ¿Quería el General porteger a sus subordinados? ¿Eso es lo que ellos entienden como espíritu de cuerpo?
Si dentro de las instituciones encargados de la seguridad ciudadana se dan estos casos, entonces no debemos sorprendernos de que en las calles se sigan atentando contra la vida de cualquier ser humano. Hoy por hoy, la sensación de desprotección e inseguridad total son nuestras compañeras de cada día.
Va siendo momento ya de que la sociedad en su conjunto inicie una cruzada contra la inseguridad en todas las esferas, institucionales y públicas. Quizá Gran Bretaña sea el ejemplo a seguir. No podemos seguir tolerando abusos por parte de personas encargadas precisamente de velar por la seguridad de todos los ciudadanos.

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