martes 24 de mayo de 2011

El Monse-ñor que avaló la violación de los Derechos humanos

No debería sorprendernos que el Monse-ñor Juan Luis Cipriani, Arzobispo de Lima y Primado del Perú, apoye la candidatura de Keiko Fujimori. Para él, los Derechos Humanos son una cojudez. Y Fujimori conculcó los Derechos Humanos durante su gobierno con el silencio cómplice de la Primera Dama Keiko Fujimori. Como se ve, Juan Luis y Alberto, en materia de Derechos Humanos, tienen la misma opinión. ¿O será que por llevarse bien con el Presidente de turno el Arzobispo de Lima se somete ante él? Copiamos lo que Juan Luis escribe: "(...) es necesario que el Arzobispo de Lima mantenga una relación cordial y firme con el Presidente(...)". ¿Es necesario? ¿A pesar de las evidentes injusticias que pueda cometer el jefe de Estado? Vaya Primado que tiene el Perú. Con Juan Luis a la cabeza de la Iglesia Católica Peruana, Satán o el Demonio goza de unas buenas vacaciones mientras el Arzopbispo hace su trabajo por él.
Lo que sí sorprende es que se esté usando el púlpito de las iglesias peruanas para apoyar abiertamente la candidatura de Keiko Fujimori. ¿No era acaso que la Iglesia no intervenía en política?  Si los sacerdotes católicos siguen así, pronto tendremos Obispos y Sacerdotes oficiando misa con casulla naranja y con una K inscrita en el pecho.
Como consuelo para los católicos creyentes debo copiar de la CONSTITUCION DOGMATICA SOBRE LA IGLESIA, constitución publicada el 21 de noviembre de 1964, el siguiente texto:
"(...)No se salva, sin embargo, aunque esté incorporado a la Iglesia, quien, no perseverando en la caridad, permanece en el seno de la Iglesia "en cuerpo", mas no "en corazón". Pero no olviden todos los hijos de la Iglesia que su excelente condición no deben atribuirla a los méritos propios, sino a una gracia singular de Cristo, a la que, si no responden con pensamiento, palabra y obra, lejos de salvarse, serán juzgados con mayor severidad".
Lo que le espera a Juan Luis de ser cierto lo que la constitución establece. Personalmente cada día me siento mas indignado por la actitud de los pastores de la Iglesia católica.